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Pasivos Ambientales

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En el marco del desarrollo de la estrategia de gestión de pasivos ambientales, se ha encontrado que algunos de estos sitios impactados por actividades antrópicas, no atendidos, se establecieron a pesar de haber existido leyes o regulaciones que debían ser cumplidos para evitarlos, pero cuyos autores no han sido objeto de sanción o de imposición de obligaciones para responder por su recuperación. Otros sitios no atendidos, se configuraron por la ausencia, en su momento, de regulaciones que los previnieran. En ambas situaciones, las entidades promotoras de los proyectos podían ser públicas, privadas o mixtas.

Varios de estos sitios representan un riesgo para la salud humana, los ecosistemas estratégicos y/o los bienes o servicios ambientales que estos proveen.

Es así como se infiere la necesidad de generar una estrategia que permita identificar aquellas deudas ambientales, tanto públicas como privadas, de tal manera que se gestionen en función del riesgo que estas determinan para la salud humana y el ambiente, lo cual se ha evidenciado en los diferentes Planes de Desarrollo desde el 2010 hasta el actual PND Pacto por Colombia – Pacto por la equidad.

La estrategia estatal integral requerida – bajo principios como la gradualidad y la eficiencia económica – permitirá además involucrar a diferentes actores de la sociedad y establecer mecanismos institucionales, normativos, tecnológicos y financieros para su gestión ambientalmente adecuada y económicamente eficiente, es así como en los últimos años se ha dado un gran avance en el tema.

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Vale la pena resaltar el interés del Gobierno Nacional frente a la ejecución de numerosos esfuerzos para fortalecer diferentes instrumentos técnicos con el fin de buscar una protección de los recursos naturales verbi gracia la protección del recurso hídrico superficial y el control de emisiones atmosféricas; sin embargo existe una deficiencia en los instrumentos técnicos para el control de la contaminación del suelo y del recurso hídrico subterráneo, en los cuales hay mayor riesgo de configuración de un pasivo ambiental. De aquí la necesidad que se adopten directrices para la generación y complemento de los instrumentos técnicos faltantes.

En la propuesta de gestión desarrollada en el 2015, desde el punto de vista jurídico, es necesario generar un espacio jurídico contundente para la adopción de medidas eficientes y eficaces que permitan además de la identificación y sistematización la gestión de los mismos, aspecto a lograrse a través de un instrumento normativo específico para pasivos ambientales, para lo cual se preparó un Proyecto de Ley por el cual se establecen lineamientos para la gestión de pasivos ambientales en Colombia. Actualmente se encuentra en curso ante el Congreso el proyecto de Ley 056 de 2018 “por medio de la cual, se establecen mecanismos para la gestión de pasivos ambientales en Colombia y se dictan otras disposiciones”.

Un aspecto importante que define la estrategia de gestión de pasivos ambientales son los componentes bajo los cuales se debe abordar, desde la definición hasta los mecanismos técnicos, los cuales podemos resumir en:

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Actualmente y en espera a los resultados que se determinen para el Proyecto de Ley 056 del 2018, el Ministerio adelanta acciones relacionadas con SITIOS CONTAMINADOS, cuyo análisis se deriva de la gestión que el Ministerio ha realizado sobre PASIVOS AMBIENTALES, en el entendido que la determinación de un sitio contaminado se orienta al cálculo de los niveles de contaminación que afectan la población o el ambiente. Con base en ello, la metodología y definición de estos niveles apoyan la gestión necesaria para atender un pasivo ambiental, no obstante, cabe resaltar que la determinación de un sitio contaminado no implica la ocurrencia de un pasivo ambiental teniendo en cuenta que existen otros elementos que definen un pasivo ambiental como es la temporalidad, la responsabilidad y las características del impacto.

Desde el punto de vista químico, la contaminación podría definirse como la presencia de sustancia (s) cuya introducción al medio genera efectos indeseados o afecta de forma adversa el uso o servicio ecosistémico de algún recurso. Los fenómenos de contaminación pueden ser causados por varias sustancias y/o tipos de sustancias y están asociadas a actividades de tipo antropogénico.

Con base en esto se define sitio contaminado como un área o lugar geográfico en el cual el suelo, el agua subterránea o sedimentos albergan sustancias en cantidades específicas y que cuentan con potencial para generar daños en el ambiente y la salud humana. Los valores precisos a los cuales se considera que existe un riesgo o una afectación están en función del uso que se le dé al suelo, siendo los tipos, industrial, residencial, recreativo y agrícola.

Por otro lado, el concepto de sitio potencialmente contaminado es aquel donde existe una sospecha plausible de la presencia de sustancias qué puedan generar efectos adversos en la salud y el ambiente, no obstante, no existe una confirmación técnica de la situación y su posible magnitud.

Dentro de las estrategias de manejo de sitios contaminados se han propuesto una serie de pasos con metodologías y acciones asociadas, con el objetivo de evaluar la contaminación, sus niveles, sus riesgos, determinar acciones correctivas, monitorear, etc. Todas las listadas son partes de un proceso que pretende atender el problema de contaminación mitigando sus impactos y haciendo uso razonable de los recursos humanos y económicos.

Con el fin de desarrollar y aplicar una estrategia efectiva en la gestión de la problemática de contaminación, resulta necesario confirmar la presencia de dicho impacto y para ello se requiere contar con niveles de referencia, Límites genéricos basados en riesgo (LGBRs). Estos valores permiten contar con un marco regulatorio común y realizar comparaciones que confirmen la presencia irregular de sustancias o compuestos. El establecimiento de dichos valores es fundamental para abordar la problemática y procurar la preservación de los recursos naturales.

En el desarrollo de este tema es preponderante el desarrollo de la línea de suelos y de aguas subterráneas, para lo cual el Ministerio se ha apoyado en instituciones como el IGAC, el IDEAM y la Universidad Nacional de Colombia, además de las autoridades ambientales que han desarrollado líneas de investigación en estos temas y otras que autoridades que se enfrentan día a día con la gestión de sitios contaminados por hidrocarburos o actividades de minería.