icono Proyecto de Adaptación al Cambio Climático en la Alta Montaña

Proyecto de Adaptación al Cambio Climático en la Alta Montaña

Adaptación a los impactos climáticos en la regulación y el suministro de agua para el área Chingaza – Sumapaz – Guerrero en Colombia

Objetivo y estructura del proyecto

La capital colombiana, Bogotá, y los 21 municipios que la circundan se benefician del agua y los servicios que proveen los ecosistemas altoandinos del área estratégica de conservación Chingaza – Sumapaz – Guerrero, que comprende: 2 departamentos, 22 municipios, más de 550 mil hectáreas, 6 autoridades ambientales y más de 10 millones de personas. En otras palabras, de estas áreas depende el desarrollo socioeconómico actual y futuro no solo de la capital del país, sino de toda la región. No obstante, el cambio climático amenaza los recursos naturales y particularmente la disponibilidad de agua.

Ante ese panorama, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible en conjunto con Conservación Internacional viene desde el año 2015 implementando el proyecto Adaptación a los impactos climáticos en la regulación y el suministro de agua para el área Chingaza-Sumapaz-Guerrero en Colombia. Financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF) y administrado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Tiene cuatro socios estratégicos con los que comparte sus objetivos: el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM); la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR); la Corporación Autónoma Regional del Guavio (Corpoguavio); y la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAB).

El proyecto que promueve la adaptación a la variabilidad y al cambio climático en el Área de Chingaza-Sumapaz-Guerrero, consta de dos componentes:

Componente 1: Gestión del conocimiento

Este componente ha hecho de la vulnerabilidad al cambio climático un factor prioritario dentro de la planeación del uso de la tierra y del manejo de cuencas, el cual podrá medirse a través del número de planes de uso de la tierra, Planes de Ordenamiento Territorial (POT) y Planes de Ordenamiento de Manejo de Cuencas (POMCA) que incorporan consideraciones de cambio climático (determinantes ambientales).

Componente 2: adopción de medidas de adaptación para hacer frente a los impactos de la variabilidad y el cambio climático en el balance hidrológico de las áreas

Este componente se ha centrado en incrementar la adopción de medidas de adaptación para el uso de la tierra, la ejecución y la planificación de cuencas. Así mismo, financia medidas estratégicas de adaptación que harán frente de manera directa al efecto neto de la variabilidad y cambio climático sobre la regulación y almacenamiento de agua en tres áreas prioritarias. Las acciones que se han implementado en tres unidades hidrológicas incluyen:

  • El desarrollo de actividades de restauración ecológica y mejoramiento de la conectividad entre ecosistemas naturales.
    Diseño y ejecución de actividades de revegetalización y/o ingeniería mejorada para aumentar la capacidad de regulación de agua.
  • Adopción de prácticas de manejo del uso de la tierra resilientes al clima por parte de los agricultores –incluyendo sistemas agro-silvopastoriles, micro irrigación mejorada y pastos más resistentes a sequías en los sistemas locales de producción– con el fin de reducir la vulnerabilidad que impone el cambio climático sobre las condiciones hidrológicas locales.
  • Rediseño y modificación de obras hidráulicas en áreas críticas para el suministro de agua para incrementar la capacidad de almacenamiento hídrico.