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Fortalecimiento Institucional y Gobernanza del Agua

Fortalecimiento Institucional y Gobernanza del Agua

La gobernanza del agua se posiciona hace una década en Minambiente como una nueva forma de comprender y realizar la gestión integral del recurso hídrico para el país, en el cual se asume la importancia de involucrar a todos los actores del agua en la transformación de las problemáticas socioambientales asociadas a este recurso, en donde se colocan en disposición las diversas capacidades, herramientas, competencias y condiciones de los involucrados en función de los propósitos comunes que se acuerden. En esta forma de involucramiento, el rol del Estado se enfoca más como el facilitador de las relaciones con los diversos actores sociales, privados, académicos u otros para construir salidas conjuntas a las problemáticas o conflictos alrededor del agua. Por lo tanto, la gobernanza comprende procesos formales e informales y mecanismos de negociación, concertación y toma de decisiones que están constante cambio y adaptación de acuerdo con contextos culturales, sociales, económicos, políticos y biofísicos de los territorios.

En el marco del objetivo seis (Gobernabilidad) de la PNGIRH, se definieron tres estrategias fundamentales:

Adicionalmente, al reconocer el agua como un elemento fundamental para la vida, la gobernanza del agua busca desarrollar procesos de coordinación, articulación y cooperación entre los diferentes niveles y los diversos actores del agua, sean a nivel local, regional y/o nacional, privados, públicos, sociales, sectoriales con el fin de evitar que el agua y sus dinámicas se conviertan en amenazas para las comunidades, de garantizar la integridad y diversidad de los ecosistemas, para asegurar la oferta hídrica y los servicios ambientales (Minambiente, BID, APC, DNP, & IDEAM, 2012). En definitiva, la gobernanza del agua pretende transformar las formas en que se realiza la gestión a partir de la descentralización de los procesos, la horizontalidad de la comunicación y el relacionamiento, y la corresponsabilidad de todos los actores para lograr mejorar las condiciones de oferta, demanda y calidad del recurso hídrico.

La resignificación de las relaciones entre los diferentes actores, promoviendo que tanto el Estado, la ciudadanía y los sectores privados participen de forma activa y colaborativa, y tomen decisiones a través del dialogo y los acuerdos, es en función de trazar las alternativas de solución a las problemáticas socioambientales a partir de los diferentes intereses, necesidades y prioridades que se determinan por las condiciones interdependientes de la sociedad y los ecosistemas.

Finalmente, para lograr implementar y materializar esta gobernanza del agua se han construido 5 líneas estratégicas que acompañan los diferentes procesos, mecanismos e instrumentos de la gestión integral del recurso hídrico: 1) la participación, 2) la prevención y transformación de conflictos, 3) la educación para la cultura del agua, 4) la gestión del conocimiento y la información y, por último, 5) el fortalecimiento institucional y comunitario. Estos cinco elementos de la gobernanza del agua funcionan como una red interdependiente de acciones articuladas y complementarias, que necesitan la voluntad, la colaboración y la responsabilidad compartida de todos los involucrados para que sea posible lograr los propósitos para la gestión integral del recurso hídrico. Como señala Diana Trujillo, el propósito de la gobernanza es “coordinar las relaciones entre los actores […] que están basados en normas de reciprocidad como un principio rector de la relación que implica buena voluntad, confianza, integración y flexibilidad” (Rodríguez et al., 2018, pp. 133–134).