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junio 23, 2026

Colombia y Países Bajos entregan informe sobre transición más allá de los combustibles fósiles

Colombia y Países Bajos entregan informe sobre transición más allá de los combustibles fósiles
  • El informe proporciona el primer marco internacional consolidado de cooperación para la transición hacia el abandono de los combustibles fósiles, desarrollado a partir de las contribuciones de gobiernos y actores de 57 países.

Londres (Reino Unido), 23 de junio de 2026 – El Gobierno de Colombia y el Gobierno de los Países Bajos presentaron hoy el informe final de la Primera Conferencia para la Transición más allá de los combustibles fósiles, celebrada en Santa Marta del 24 al 29 de abril de 2026.

La publicación se da tras la Cumbre Global sobre Transición Energética y Electrificación de LCAW y en el marco de la entrega oficial de los hallazgos de las copresidencias —Colombia y los Países Bajos— a la Presidencia de la COP30, con el fin de contribuir a los esfuerzos globales para acelerar la transición más allá de los combustibles fósiles.

“La entrega del Informe de Santa Marta a la Presidencia de la COP30 marca un paso importante para abordar tanto la crisis climática como la inseguridad energética, fenómenos profundamente interrelacionados con las dinámicas de los mercados de combustibles fósiles. Esta ha sido durante mucho tiempo una conversación difícil, pero una que la Coalición de Santa Marta decidió enfrentar de manera directa. La transición para dejar atrás los combustibles fósiles ya no está en discusión, ni es una aspiración lejana. Se ha convertido en una agenda global, respaldada por la ciencia e impulsada por la sociedad civil. En un momento de creciente incertidumbre energética e inestabilidad geopolítica, la coalición construida a través de la TAFF demuestra que los países, los pueblos y los gobiernos subnacionales pueden trabajar juntos para impulsar soluciones concretas y hacer realidad una transición justa y urgente”, afirmó Irene Vélez Torres, ministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible (e).

“La primera Conferencia para la Transición más allá de los combustibles fósiles constituyó un hito importante en la diplomacia climática internacional. Sentó las bases para acciones concretas orientadas a avanzar más allá de los combustibles fósiles. Con una coalición tan amplia de países y representantes del sector privado, la sociedad civil y otros actores, se trata de un grupo con capacidad real para generar un impacto significativo. Los países reunidos en Colombia representan aproximadamente el 30 % de la demanda mundial de energía y cerca del 20 % de la oferta global de energía. Juntos, hemos comenzado a organizarnos a gran escala para afrontar este desafío, al tiempo que asumimos el compromiso de mantener una colaboración sostenida en el largo plazo. Durante la Semana del Clima de Londres (LCAW), Colombia y los Países Bajos, como copresidentes de la conferencia, presentaron el informe completo, que servirá de insumo para la segunda conferencia en Tuvalu y para los procesos en el marco de la COP”, afirmó Stientje van Veldhoven, ministra de Política Climática y Crecimiento Verde de los Países Bajos.

Sobre el informe

El documento es el principal resultado de la Primera Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles (TAFF-1), un proceso internacional y multiactor copresidido por Colombia y los Países Bajos que reunió a gobiernos, organizaciones de la sociedad civil, pueblos indígenas, sector privado, academia y jóvenes de 57 países. El proceso fue concebido para llevar la conversación global del compromiso a la implementación, creando un espacio sin precedentes de cooperación para acelerar una transición justa, ordenada y equitativa, en consonancia con el objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5 °C.

Las conclusiones de la TAFF-1 introducen cinco innovaciones clave. En primer lugar, plantean la transición más allá de los combustibles fósiles no solo como un imperativo climático, sino también como una agenda de transformación económica y soberanía energética, que requiere la reestructuración de los sistemas económicos y los marcos de gobernanza que sostienen las dependencias extractivas, particularmente en el Sur Global.

En segundo lugar, subrayan que la ambición climática no puede tener éxito de manera aislada, destacando la necesidad de una mayor coherencia entre los procesos de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCCCMNUCC Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático) y otros marcos internacionales relacionados con el comercio, la deuda, la tributación, las finanzas y la inversión, garantizando al mismo tiempo que la transición esté basada en derechos y arraigada en los territorios, poniendo en el centro soluciones lideradas localmente y orientadas a las personas.

En tercer lugar, establecen una coalición de implementación flexible y abierta, que reúne a 57 países, 14 capítulos de actores interesados (stakeholders) y tres líneas de trabajo específicas diseñadas para traducir la ambición en acciones concretas.

En cuarto lugar, avanzan más allá del diagnóstico para centrarse en las soluciones, identificando rutas concretas para acelerar una transición justa, ordenada y equitativa. Entre ellas se incluyen hojas de ruta nacionales de transición basadas en la ciencia, reformas de la arquitectura financiera para abordar las cargas de la deuda y la dependencia generada por los subsidios a los combustibles fósiles, así como esfuerzos para descarbonizar las balanzas comerciales.

En quinto lugar, destacan cómo el Proceso de Santa Marta contribuye a renovar el multilateralismo, demostrando que actores diversos aún pueden converger en torno a soluciones compartidas y construir confianza, solidaridad e impulso para promover cambios transformadores en un contexto global fragmentado.

Las conclusiones se basan en un proceso participativo de seis meses que involucró a más de 1.500 participantes de 57 países, generó 607 aportes escritos y 1.238 propuestas concretas, y convocó diálogos estructurados tanto virtuales como presenciales para identificar vías prácticas que permitan avanzar en la transición más allá de los combustibles fósiles.

En términos generales, el proceso confirma que la transición más allá de los combustibles fósiles ya está en marcha en muchas regiones del mundo, pero sigue enfrentando obstáculos derivados de las dependencias económicas asociadas a estos combustibles, los altos costos del capital, las cargas de la deuda, la insuficiente coordinación internacional y el acceso limitado al financiamiento para la transición. También subraya que los combustibles fósiles siguen siendo responsables de más del 75 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, lo que pone de relieve la urgencia de acelerar los esfuerzos de implementación.

Sobre la base de estos resultados, los participantes desarrollaron una visión compartida estructurada en torno a cinco grandes áreas de acción: fortalecer la cooperación internacional, mejorar la coherencia de las políticas públicas, desarrollar hojas de ruta nacionales y regionales para la transición, transformar los sistemas financieros para apoyar este proceso y alinear el comercio y la inversión con la transformación hacia economías verdes.

El informe también establece un marco para la colaboración internacional continua a través de líneas de trabajo específicas, que apoyarán a los países en el avance de sus estrategias de transición, la movilización de financiamiento, la superación de barreras estructurales y el intercambio de soluciones prácticas de cara a la próxima conferencia.

Próximos pasos

El Proceso de Santa Marta continuará a través de tres líneas de trabajo: el apoyo al desarrollo de hojas de ruta nacionales y regionales para la transición; la superación de las dependencias macroeconómicas y la reforma de la arquitectura financiera; y la descarbonización de las balanzas comerciales junto con el impulso a la transformación hacia economías verdes.

La segunda Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles será copresidida por Tuvalu e Irlanda en 2027, dando continuidad al proceso y profundizando la implementación de las acciones acordadas.

El grupo coordinador conformado por los países anfitriones seguirá fortaleciendo los vínculos con iniciativas internacionales existentes y con procesos multilaterales clave, garantizando la coherencia con la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y otros marcos globales.

El informe representa un paso decisivo en la consolidación de un espacio internacional centrado en la implementación práctica de la transición energética, sustentado en la cooperación, la justicia climática y la acción colectiva.