En el año 2001 se conformó la Iniciativa Global de Alianza entre los Sectores Público y Privado con el fin de promover el lavado de manos con jabón en los países en desarrollo, orientándose específicamente hacia los segmentos más pobres de la población.
Esta alianza global entre los sectores público y privado para la promoción del lavado de manos incluye organizaciones como el Programa de Agua y Saneamiento (PAS) del Banco Mundial, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia - UNICEF, la Agencia para el Desarrollo Internacional del Gobierno de los Estados Unidos - USAID, en colaboración con la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres - LSHTM, el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades - CDC y la Academia para el Desarrollo Educativo (AED). Adicionalmente cuenta con la presencia de las tres multinacionales de jabón más importantes, Procter & Gamble, Unilever y Colgate-Palmolive, quienes han participado en el diseño de la estrategia.
A la fecha, se vienen implementando iniciativas en Ghana, Senegal, Nepal, Indonesia, Madagascar, Perú y próximamente en Paraguay y Ecuador.
Principales causas de mortalidad infantil
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que la diarrea y las infecciones respiratorias son culpables de dos terceras partes del total de muertes de niños. Igualmente, UNICEF estima que la diarrea mata a un niño cada 30 segundos. Una vasta proporción de la mortalidad infantil se produce entre las poblaciones más pobres del mundo, en países de ingresos bajos y medios[1].
Enfermedad Diarreica Aguda - EDA
El excremento humano es la fuente de la mayoría de patógenos diarreicos; probablemente los momentos más críticos para el lavado de manos con jabón son después de haber tenido contacto con el excremento humano y antes de manipular los alimentos.
Diarrea infantil en Colombia
En Colombia, en el año 2000 el DANE certificó 1.002 muertes por enfermedad diarreica aguda en niños y niñas menores de cinco años procedentes de 330 municipios; es decir, por lo menos 2 niños mueren cada día por esta causa[2].
Actualmente, la diarrea infantil es una de las más frecuentes causas de mortalidad en la infancia. Para los niños entre uno y cuatro años es del 7.2%, para niñas de la misma edad es de 8.6%. Durante el año 1990 el porcentaje de niños con enfermedad diarreica aguda durante las dos últimas semanas fue de 12.3% y en el año 2005 este porcentaje se incrementó a 14.1% [3]
Dentro de los factores de riesgo están claramente detectados factores de conducta tales como: No lactancia materna exclusiva (durante los primeros 6 meses de vida), el uso de biberones, conservar alimentos a temperatura ambiente durante varias horas antes de su consumo, no lavarse las manos después de defecar o antes de tocar los alimentos, no desechar correctamente las heces y deficiencias en higiene personal, y doméstica[4].
La EDA continúa siendo un problema importante de salud pública por ser una de las principales causas de muerte en menores de 5 años, por el elevado número de casos que se presentan anualmente y por los gastos que genera el tratamiento médico general o específico de los enfermos.
Justificación
Una reciente revisión de toda la evidencia disponible sugiere que el lavado de manos con jabón podría reducir la incidencia de diarrea hasta en un 47% y salvar la vida de cerca de un millón de niños en todo el mundo[5]
Lavarse las manos interrumpe la transmisión de agentes patógenos y, por lo tanto, puede reducir significativamente la diarrea y las infecciones respiratorias, así como las infecciones cutáneas y el tracoma. Un estudio reciente (Curtis y Cairncross, 2003) indica que lavarse las manos con jabón, particularmente después del contacto con las heces (después de la defecación y después del contacto con la deposición de un niño), puede reducir la incidencia de la diarrea entre un 42% y un 47%, mientras que un trabajo en curso de Rabie y otros apunta a que es posible una reducción del 30% de las infecciones respiratorias gracias al lavado de manos.
Esto sigue siendo cierto incluso en zonas de elevada contaminación fecal y con un saneamiento deficiente. En otro estudio en curso[6] se llegó a la conclusión de que, entre los niños menores de 15 años que vivían en hogares que habían sido objeto de una campaña de promoción del lavado de manos y habían recibido jabón, las tasas de diarrea eran la mitad de las que presentaban los niños que vivían en los vecindarios de control (Luby y otros, 2004).
Dado que lavarse las manos puede prevenir la transmisión de diversos patógenos, es posible que sea más eficaz que cualquier vacuna. Si se promueve a una escala suficientemente amplia, puede considerarse que lavarse las manos con jabón es una vacuna "autoadministrada".
Un estudio realizado en Karachi, Pakistán, por el Centro para el Control de Enfermedades de los Estados Unidos, concluyó que a pesar de que el agua de la localidad se encontraba contaminada por el desagüe (10,900 colonias de coliformes fecales por l00 ml.), la práctica adecuada de lavado de manos redujo la morbilidad por diarrea en un 52% y por neumonía en un 50%.